lunes, 5 de mayo de 2014

Nada.

Y sin pensarlo ni saber como, entre tanta desesperación, llegas hasta el punto de defraudar a la persona que quieres, y te llenas de miedo y comienzas a alejarte, intentando buscar entre tanta mierda en la cabeza, la manera de arreglarlo todo, buscando no defraudarla mas. Pero nada resulta, y se junta la impotencia, el miedo, la decepción y la rabia contigo mismo por no haber pensado antes de actuar en aquella persona que era la única capaz de alegrarte con solo sonreírte desde lejos, y hacerte sentir total seguridad con solo una mirada. Y es, en ese punto, en donde comienzas a dejarte llevar y pensar que en realidad no vales la pena, que en realidad no vales NADA…

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