Me dijo su canción favorita y me sorprendí por el simple hecho que también era la mía. Fue solo coincidencia. De ahí supe que él destacaba con las otras personas que me rodeaban. Me interesé más en él.
De ahí, pasamos tardes y noches en las que una buena conversación de tonterías, o de ‘nosotros’, bebiendo café y escuchando canciones que nos gustaban. Para ambos era lo ideal y una instancia perfecta.
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