jueves, 8 de mayo de 2014

¿Cuantas sonrisas falsas?

Aveces, suelo meditar en esas personas que cada día al despertar, no importa lo que estén pasando, disfrazan su tristeza, sus problemas, sus preocupaciones con solo una sonrisa. Esto se vuelve costumbre en nuestras vidas, ya que de ese modo no explicamos que nos pasa, todas estas cosas también son disfrazadas con un "estoy bien".

Son muy pocas las personas que pasan a mi lado con una "sonrisa verdadera", cuando miras los ojos de esa persona, descubres su corazón o su alma, allí dónde se guarda todo, las heridas aún no cerradas del pasado y las heridas abiertas del presente. Siempre he dicho, la persona que sepa ocultar lo que esta pasando o sintiendo con la mirada, es alguien peligroso.

¿Has pensando alguna vez en esas personas que se cortan y tapan sus heridas y salen con una sonrisa como si nada hubiese pasado? Pienso que son sonrisas que piden ayuda, piden abrazos, piden comprensión. Los entiendo perfectamente, no porque me corte, sino porque me ha tocado fingir una de esas sonrisas. Me levanto todas las mañanas a ponerme mi armadura, que siempre es mi sonrisa, pero cuando llega la noche, cuando nadie me ve, cuando estoy sola, es allí donde esa armadura se destroza, donde se es débil, donde puedes gritar y sacar todo lo que sientes, puedes llorar sin que nadie te pregunte "¿Qué tienes?". Definitivamente, solo la noche es testigo de mi dolor, de mis lágrimas, solo ella me ha visto y me verá siempre sin mi armadura.

Nunca creas que porque alguien sonríe está feliz. 
Simplemente es fuerte, y no le gusta demostrar su debilidad.

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